domingo, 16 de diciembre de 2007

Los bulos

Cada vez me doy más cuenta de que el mundo en el que vivimos nos invade con numerosos y constantes bulos que, pobres ingenuos, nos los creemos sin más, sólo porque lo dicen en la televisión, o sale en una revista o en un periódico. Sin ir más lejos, cuantas veces he escuchado que los animales salvajes no acaban con otros animales más que para comer, total que acaba uno pensando que es cierto, que si lo hacen es porque tienen hambre. Pero el otro día leo unos párrafos de un libro muy antiguo, en el que habla de la naturaleza de los lobos y aclara que los lobos disfrutan dando caza a muchas piezas, que mientras sacian el hambre con una que devoran, la sueltan para dar caza a otra que venga. Y eso me trae al recuerdo los rebaños de ovejas destrozados por los lobos o por los perros asilvestrados. También un documental que en el que los leones machos que se adueñan de una manada asesinan a los cachorros que tenían las hembras de su rival para que estas se pongan rápidamente en celo y procrear ellos.
Si es que el mundo no es tan como nos lo cuentan. ¿En cuántas otras cosas nos engañarán?

Hasta Lueguito

jueves, 13 de diciembre de 2007

Comidas de Navidad

Ya empezó la tediosa temporada de las comidas laborales de Navidad.
Cada año hay más.
Hoy he ido a la primera con un grupo de amigos del trabajo, que no es la de la oficina de la empresa que vendrá la semana que viene, ni la de la central de la empresa que vendrá después, ni la que nos invitan de otra que tiene muy buenas relaciones con ésta, por cierto en un pueblo del Aljarafe, que todos dicen que suele estar muy bien, así que será más difícil no ir, ni la de la gente con las que trabajaba hasta el año pasado. Un hastío total, así que no sé si asistiré a todas.
La de hoy ha sido en un restaurante de la cadena San Marco, estaba a tope porque había varias comidas más del mismo tipo, mucho ruido por las conversaciones de las otras mesas, poco espacio entre comensales y para el paso de camareros. La comida en sí ha estado bien, aunque el plato de pastas italianas era demasiado grande y me llenó demasiado. Después salimos a tomar unas copitas a un bar tipo discoteca, del que he salido pronto para casa dejando allí al resto, no me apetece ahora estar en esos tipos de locales en los que la música no te deja escuchar lo que los otros hablan y dónde te cuesta un ojo de la cara cualquier cosa que tomes.
Cuidarse mucho y hasta luego.